Infor, líder mundial en tecnología con soluciones específicas para el sector lácteo, respaldará al Instituto del Queso en su estrategia de innovación e investigación.
La optimización del rendimiento es la herramienta más eficaz de que disponen los fabricantes de alimentos y bebidas para mejorar la rentabilidad y reducir las pérdidas y el desperdicio de alimentos al mismo tiempo. Incluso pequeñas mejoras porcentuales, que permiten convertir más materia prima en producto vendible, se acumulan rápidamente, ya que la materia prima suele ser el mayor coste de la producción.
Cada 7 de junio, el mundo se detiene para celebrar el Día Mundial de la Seguridad Alimentaria, efeméride establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para centrar la atención mundial en uno de los mayores retos persistentes, y evitables, de la salud pública.
Mantener la competitividad en la industria alimentaria es más difícil que nunca debido a la evolución de las percepciones, preferencias y expectativas de los consumidores.
Transportar cualquier producto de un extremo al otro del mundo es complicado, pero en el sector de la alimentación y las bebidas hay que tener en cuenta una serie de consideraciones únicas. El producto debe transportarse con rapidez y cuidado para que no caduque, y el coste puede fluctuar rápidamente con las condiciones cambiantes del mercado. El sistema alimentario mundial es una red de cadenas de suministro y procesos de fabricación extremadamente complejos. En otras palabras, se necesita mucho para que los alimentos lleguen a su mesa.

