Cómo las organizaciones de alimentos y bebidas pueden maximizar la ventaja tecnológica

Mantener la competitividad en la industria alimentaria es más difícil que nunca debido a la evolución de las percepciones, preferencias y expectativas de los consumidores.
Un informe de 2024 del Observatorio del Consumidor de EIT Food reveló que los consumidores desconfían de las prácticas de las marcas de alimentos y que solo el 53 % considera que los alimentos que consume son seguros. Además, los científicos han observado que el uso de las redes sociales está cambiando nuestra forma de pensar sobre los alimentos y que las tendencias en materia de nutrición y bienestar están teniendo una influencia cada vez mayor en el comportamiento de compra de los consumidores. Esto ejerce presión sobre las empresas de alimentos y bebidas para que no solo se mantengan al día con la demanda, sino también con las crecientes expectativas.
Ahora, es imperativo para las empresas satisfacer o incluso superar esas expectativas para mantenerse a la vanguardia en un mercado saturado. A la complejidad del desafío se suma otro componente: cumplir con las nuevas y cambiantes regulaciones.
Expectativa frente a regulación
Por un lado, los consumidores exigen que las organizaciones se mantengan al día y, por otro, los reguladores les obligan a hacerlo.
Sin embargo, cuando las regulaciones cambian constantemente, cumplirlas se vuelve cada vez más difícil. Por ejemplo, la Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria (FSMA) introdujo nuevos requisitos en materia de trazabilidad y mantenimiento de registros para identificar y retirar más rápidamente del mercado los alimentos potencialmente contaminados, lo que se traduce en una reducción de las enfermedades y muertes de origen alimentario.
Por otra parte, la ampliación del etiquetado Nutri-Grade de Singapur para incluir el sodio y las grasas podría afectar a la vida útil y al precio de los alimentos. Los nuevos objetivos de reducción de residuos alimentarios de la Unión Europea están impulsando a las organizaciones del sector de la alimentación y las bebidas a reducir los residuos alimentarios en un 30 % en los próximos cinco años.
Para afianzarse en este mercado en evolución, el éxito radica en encontrar formas de adaptarse a las cambiantes demandas y a las omnipresentes regulaciones, lo que implica dar un paso hacia la innovación.
La ventaja tecnológica
Según nuestro último informe sectorial, el 78 % de las empresas de alimentación y bebidas coinciden en que el éxito en su sector dependerá de la adopción y el uso de nuevas tecnologías. Dado que el cumplimiento normativo y la sostenibilidad son prioridades fundamentales, está claro que la forma en que se aplique esa tecnología tendrá un impacto decisivo.
Aunque no existe una solución única para todos, la combinación de las capacidades de diferentes sistemas abarca más terreno, lo que supone una ayuda significativa para las empresas de alimentación y bebidas, no solo para cumplir con la normativa, sino también para posicionarse por delante de sus competidores.
- La gestión del ciclo de vida del producto (PLM) puede garantizar el cumplimiento de las leyes de etiquetado, incluidas las declaraciones de ingredientes, las declaraciones de alérgenos y la información nutricional, lo que la convierte en una herramienta útil para ampliaciones de etiquetas, como el requisito Nutri-Grade. El PLM también ofrece una mayor flexibilidad. A la hora de desarrollar nuevos productos y lanzarlos al mercado, puede integrar bases de datos de normativas globales y regionales, lo que garantiza que los productos cumplan las normas de conformidad de los diferentes mercados.
- Los sistemas de planificación de recursos empresariales (ERP), junto con las capacidades de IA, ayudan a gestionar de manera eficiente las materias primas, reduciendo los residuos y aumentando el rendimiento. Esto permite a las organizaciones de alimentos y bebidas cumplir con las normativas en constante evolución, como los objetivos de reducción de residuos alimentarios. La capacidad de realizar un seguimiento de las materias primas y los productos terminados a lo largo de la cadena de suministro también permite cumplir con normativas como la FSMA, al ofrecer trazabilidad y transparencia en la cadena de suministro. La reducción del desperdicio de energía y recursos también contribuye al cumplimiento de las normas medioambientales, cada vez más importantes para los consumidores concienciados con el medio ambiente.
- Un sistema de ejecución de la fabricación (MES) integra puntos de control de calidad en los flujos de trabajo de producción, lo que desempeña un papel crucial en la eficiencia de la producción y garantiza el cumplimiento de las normas de seguridad alimentaria. Además, registra y realiza un seguimiento de los incidentes de seguridad o calidad para cumplir con los requisitos normativos de notificación, al tiempo que permite una rápida identificación en caso de que haya un lote afectado, proporcionando datos detallados de trazabilidad para agilizar las retiradas. Una actuación rápida en torno a las retiradas de productos puede tener un impacto positivo en la percepción de los consumidores.
- Los sistemas de gestión de promociones comerciales (TPM) ayudan a las organizaciones a planificar, ejecutar y analizar promociones comerciales basadas en información en tiempo real. Comprender qué promociones funcionan y qué productos se venden proporciona un claro retorno de la inversión en torno a las promociones de ventas diseñadas para abordar y aprovechar las preferencias cambiantes de los consumidores.
Haciendo posible lo imposible
El uso de la tecnología para establecer procesos infalibles no solo proporciona a empresas del sector alimentario como la suya las herramientas necesarias para cumplir con la normativa actual, sino también con la futura, lo que les garantiza una ventaja competitiva frente a aquellas que tarden más en adoptarla y les ayuda a satisfacer las crecientes expectativas de los consumidores.
Para explorar esta idea más a fondo, hemos llevado a cabo una investigación global con 500 responsables de la toma de decisiones en el sector de la alimentación y las bebidas. Los resultados revelaron cuatro vectores de valor que ofrecen un plan de acción sobre cómo las organizaciones del sector de la alimentación y las bebidas más productivas utilizan la tecnología para desbloquear nuevas fuentes de valor.
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